17 de septiembre de 2016

Vendrá


Cada cierto tiempo vuelve a posarse dentro, al fondo del alma, como un pájaro con miedo que ve que todo lo que antes era selva hoy solo es gris piedra. Un miedo extraño y un grito en vano, un recuerdo del pasado que me coge de la mano para gritarme a la cara -Hoy todo aquello no es nada más que nada.

Cegado por la intensidad y sin dar ni un paso sin temblar se lanza al vacío ese pájaro impío que en su jaula torácica goza del daño y al salir corriendo y alegre cae sin freno. Con él sus fuerzas se van y contra el suelo da. Un gran y odioso ruido y sus alas se quiebran, el aliento se marchita y ya dentro nada palpita. Un intento fallido por volar más alto y alcanzar una falsa luz que termina contra el asfalto, y duele y grita.

Una pena grande en su cabeza y un alivio que no llega tras varias noches en vela. Un corazón entre los dedos que a puño cerrado se desvive para latir una vez más y olvidar por todas ese sabor amargo de las cenizas. Olvidar por fin ese camino eterno y sin final, dudoso y extraño lleno de voces y de ideas, y del famoso qué dirán, qué hacer, qué vendrá.

Agonizan las risas de los niños en los parques y los aullidos alertan a los guardias. Se paran las aceras y todo el mundo hoy recuerda aquel estruendo animal. Se doblegan las palmeras y la playa, hoy desierta, es tragada por las olas y llevada hasta el final. Se entumecen los cuerpos y se enfrían las sonrisas.

Cada cierto tiempo vuelve y suspira, revive como las espinas del rosal que al fondo se clava y rasga las cortinas. Una semilla cobijada en su coraza se paga como tributo y espera en silencio buscando otro día, otro punto incierto y algún que otro tambaleo. Espera ser regada a lágrima viva en el frío de la noche para poder de nuevo brotar. Espera con paciencia, que el tiempo vuela deprisa y pronto volverá a posarse dentro, pronto volverá a brotar.

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